DESC-ONOCIENDO A LAS LESBIANAS

Algunas reflexiones en torno a la exigibilidad de los derechos económicos, sociales y culturales de las lesbianas en Colombia

Colectivo Lésbico 1
"La tolerancia tendría que ser sólo un sentimiento transitorio, que debe desembocar en el reconocimiento.
Tolerar significa ofender"
GOETHE, Máximas y reflexiones.

Se nos ha invitado a este coloquio para hacer un análisis de los Derechos económicos, sociales y culturales desde la perspectiva de las lesbianas y para hacer un análisis del impacto de las políticas sociales sobre nosotras. Mal haríamos en evaluar las políticas sociales del Estado colombiano, respecto a este grupo concreto, cuando sabemos que nunca hemos estado incluidas como objeto explícito de la legislación y mucho menos como sujetos de la acción estatal, en pro de nuestro bienestar. Hemos sido sometidas a una legislación y a unas doctrinas estatales que nos excluyen en la medida en que nos invisibilizan. En vista de esto, la presente ponencia constituye un balance desde la ausencia y una evaluación del impacto de la invisibilidad de las lesbianas en las estrategias de desarrollo, en las políticas sociales y en la normatividad jurídica.

Sin temor a equívocos, es la primera vez que en Colombia se convoca a homosexuales y lesbianas a hacer un balance, desde su perspectiva, sobre la situación de sus Derechos Humanos en el contexto del Estado Colombiano. Sin embargo, a diferencia de otros llamados sectores, hoy tampoco podemos agradecer a algunos "otros" que hayan hablado por nosotras y nosotros, porque tampoco fue así, pues a nadie se le ocurrió, hasta hoy, "representarnos".

Hacemos un reconocimiento positivo sobre el hecho de que a finales de siglo se nos tenga en cuenta. Aunque toda persona que defienda el derecho a la dignidad humana y a la integridad corporal, debe preguntarse por qué el tema de los derechos de los homosexuales y particularmente de las lesbianas, resulta tan difícil de apoyar, y por qué muchas veces se lucha por los derechos de algunos, negando los de otros.

La presente ponencia habla en nombre de un grupo social conocido como "lesbianas". En algunos momentos, y de acuerdo a nuestras experiencias de discriminación compartida con otras minorías sexuales2, hablaremos por transexuales, bisexuales, travestis, gays y transgénero. Sin embargo, debemos respetuosamente hacer algunas salvedades: en primer lugar, la palabra lesbiana es tomada aquí como un código que designa una variedad de identidades y de prácticas, que resultan demasiado diversas como para reducirlas a esta expresión. Sin duda nos estamos refiriendo a aquellas mujeres que sostienen relaciones erótico-afectivas con otras mujeres, como una forma de construir un espacio para desarrollar sus vidas.

También nos referimos a todas aquellas que tienen por objeto de deseo y de afecto a otras mujeres, bien sea que lo lleven a cabo o no. Hablamos de lesbianas que se llaman a sí mismas lesbianas y también de lesbianas que no se reconocen como tales por miedo al ostracismo o a la violencia física. También nos referimos a las lesbianas que se llaman a sí mismas "gay" o "de ambiente" por el miedo al estigma que conlleva la denominación lesbiana.

Debemos reconocer que ante la imposibilidad de hablar en nombre de todas, y de que todas hablen por sí mismas, y para no repetir la historia de falsas inclusiones, partimos de la diversidad de experiencias de las lesbianas de acuerdo con sus diferentes posiciones en relación con el poder, reconociendo sus distintas condiciones bien sean en razón de su clase social, raza3, etnia, edad, nacionalidad, status político, capacidad física, idioma, nivel educativo, religión. Estamos convencidas de que es imposible alcanzar una comprensión completa de los Derechos Humanos si no se consideran todos estos factores, no sólo en el nivel de la afirmación y respeto de la diferencia, sino también en el de acciones transformadoras frente a la desigualdad.

La lucha por los derechos de las lesbianas es fundamental en cualquier lucha por los derechos humanos y hace parte de la lucha de todas las mujeres por ejercer el control sobre nuestras vidas. Sin embargo, los Derechos Humanos específicos para las lesbianas, aunque son derechos de las mujeres y por tanto hacen parte de los Derechos Humanos, no fueron aceptados en la Conferencia de Derechos Humanos de Viena. Cabe anotar que los Derechos Humanos de las lesbianas no se restringen a los sexuales y reproductivos, los cuales ni siquiera han sido otorgados a las mujeres heterosexuales4, también son derechos de las lesbianas los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.

Esta ponencia se encuentra organizada de la siguiente manera. Primero, plantearé algunos elementos teóricos sobre la discriminación y la heterosexualidad como norma, que se convierten en obstáculos para que algunos grupos disfruten de los Derechos Humanos. Seguidamente, haré una alusión a la relación derechos de las lesbianas, como derechos de las mujeres y por tanto como Derechos Humanos. Para finalizar, haré una reflexión sobre el acceso de las lesbianas a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales en Colombia.

Queremos, antes de continuar esta ponencia, afirmarnos como lesbianas, orgullosas de una designación, que aunque usada para estigmatizar, nos significa un espacio "del nosotras", una experiencia que le recuerda al mundo las infinitas posibilidades del ser humano, más allá de una normatividad, jurídica y social, que totaliza la sexualidad humana como exclusivamente heterosexual y que por tanto niega el derecho a muchos y muchas a escoger libremente su propio desarrollo.

Una de las formas de ir adquiriendo poder individual y colectivo, es tomarnos la palabra y denunciar aquello que nos oprime, pero sobre todo nombrándonos, como una forma de existir, perdiéndole el miedo a ciertas palabras que se utilizan para mantenernos calladas y calladas-os: brujas, lesbianas, solteronas, locas, masculinas, marimachas, raras y demás, que solo contribuyen a negar las diferencias y establecer nuevamente modelos de homosexualidad tolerados5.

Queremos decirles que por cada una de las que hemos encontrado en este mundo homofóbico y misógino una posibilidad de expresarnos, sea por razones de clase social, nivel educativo o historias familiares de apoyo, hay miles de lesbianas que siguen viviendo aisladas, invisibles y en condiciones bastante precarias, lo que confirma que el discurso de los Derechos Humanos sólo se hace realidad en la cotidianidad de las personas.

Discriminación Compleja

Es claro que las lesbianas somos víctimas y muchas veces cómplices de dos tipos de discriminación: el patriarcado y el heterosexismo, que si bien responden a la misma lógica de exclusión, no son iguales. Entendemos por patriarcado la estructura de género, donde tiene preponderancia lo masculino, que se manifiesta en las instituciones y prácticas sociales6. El heterosexismo surge cuando la heterosexualidad no está vista solo como una forma más de expresión sexual, sino como algo más natural, normal, aceptable y legítima que las otras expresiones sociales, por ejemplo el lesbianismo, el celibato, la bisexualidad.

Teniendo en cuenta lo anterior podemos decir, primero: que somos víctimas de ambos sistemas por nuestra doble condición de mujeres y lesbianas, y segundo, partiendo de lo anterior, que no es suficiente la reivindicación de género, pues aunque eliminemos los obstáculos del patriarcado, no necesariamente habremos eliminado los del heterosexismo. Es importante por ello, que la agenda de Derechos Humanos de las Mujeres nos incluya a todas las mujeres, de manera que no se repitan las modalidades excluyentes, que las mujeres cuestionamos de la práctica de los Derechos Humanos dominada por los hombres. O que la agenda de los Derechos Humanos de los Gays incluya de manera explícita las demandas de las lesbianas.

Heterosexualidad obligatoria

La heterosexualidad obligatoria es un sistema social que regula la expresión sexual y garantiza la reproducción social y los lazos de parentesco a través de la unidad hombre - mujer, representada en la unidad básica de la sociedad: la familia heterosexual. La heterosexualidad se vuelve obligatoria a través de muchos métodos:

De ahí que, en palabras de Stuart Mill, citado por Papachini, "en las sociedades modernas el obstáculo más serio para el reconocimiento (en este caso del lesbianismo) no se encuentra en la represión directa, sino en ese despotismo encubierto por medio del cual determinadas conductas quedan reprimidas de hecho, debido al rechazo masivo por parte de una comunidad: la opinión pública puede llegar a ser una fuente de intolerancia tan peligrosa como la existencia de una legalidad represiva". (Papacchini, Angelo. Los Derechos Humanos un desafío a la violencia. 1997: 252)

En otras palabras, la heterosexualidad no es de ninguna manera una relación social opcional, sino que por el contrario es un imperativo sexual, que trae como consecuencia que quienes lo siguen podrán disfrutar del ejercicio pleno de sus derechos, mientras que quienes se apartan del patrón catalogado como normal, ven minadas sus libertades individuales y sociales.

Como ustedes podrán deducir ser lesbiana en Colombia es una empresa titánica, pues no contamos con un armazón jurídico, ni social que nos reconozca y proteja explícitamente.


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